jueves, 26 de enero de 2012

Retomando el camino

Tengo frente a mí un tesoro, ese cajón de cuadernos olvidados donde he acumulado ideas que en su momento me han parecido interesantes, las he leído nuevamente y, extrañamente algunas parecieran resignarse al olvido.

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Hace algunos días, como resultado de esa extraña necesidad que tenemos “algunos” de mirar hacia atrás (de reojo solamente), me he puesto a buscar entre las notas olvidadas algo que pudiera reutilizar; en franca pepena intelectual he rescatado un pequeño ensayo que escribí allá por Noviembre del 2008, cuando México apenas si pintaba de púrpura el amanecer.

Lo he fraccionado en 4 partes para hacerlo un poco más digerible a la lectura electrónica,

            La Parte 1.- Introducción
            La Parte 2.- Factores de Riesgo
La Parte 3.- Fortalezas
            La Parte 4.- Conclusiones

A fuerza de ser sincero, debo aclarar que no tengo un cajón de cuadernos olvidados, es tan solo un disco duro externo con algunos gigabytes de ideas a punto de fallecer en el más completo abandono de las cajoneras  virtuales.

Sirva como antesala, la siguiente cita

“Trabajaste en algo toda tu vida, por lo tanto no sólo es tu trabajo sino también tu identidad. Lo amas y mucha de tu satisfacción en la vida proviene de ahí; de repente se supone que tienes que alejarte y dejarlo a tus hijos; y a veces piensas que van a poder manejarlo y otras no. Es un dilema para mucha gente. Pero la verdad es que nada dura para siempre, y a menos que tengas gente en la que puedas delegar ese liderazgo que ejerciste por tanto tiempo, la empresa tampoco va a perdurar” JC Davis  

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